Un arranque con otra actitud, pero las mismas carencias

El debut de Carreño en el banco dejó a la vista un cambio inmediato en la actitud y en las ganas de ir a buscar el partido desde el arranque, aunque en lo futbolístico el equipo todavía sigue mostrando serios problemas en la generación de juego.

Con una conformación defensiva particular —Calvo improvisado como lateral izquierdo y Ojito Rodríguez por derecha, más la vuelta como titular del capitán Sebastián Coates y Agustín Rogel en la zaga—, Nacional priorizó cuidar el fondo y mantener el arco en cero después de mucho tiempo. En la mitad de la cancha, el trío Zuculini, Lucas Rodríguez y Agustín Dos Santos intentó sostener el trámite, mientras que arriba Ticiano Correa, Verón Lupi y Maxi Gómez fueron las cartas de ataque.

El primer tiempo mostró la mejor cara del equipo: presión alta, intención de ahogar a Progreso (que volvió a quedarse con diez hombres tempranamente) y la movilidad de Ticiano Correa, quien fue de lo más interesante y desequilibrante del partido.

Sin embargo, a Nacional le volvió a costar una barbaridad transformar la tenencia en peligro real. Faltó profundidad y amplitud por las bandas: Verón Lupi no termina de gravitar ni de convencer, y Maxi Gómez se vio obligado una y otra vez a salir del área para entrar en contacto con la pelota, dejando el corazón del área sin referencia en momentos clave.

Los cambios y el desahogo del final

Para el complemento, el desgaste físico empezó a pesar y Carreño movió el banco con los ingresos de Luciano Boggio, Juan Cruz de los Santos y Ruben Botta, quien aportó claridad y mejor manejo en tres cuartos de cancha.

Cuando parecía que el partido se iba en blanco, a los 85 minutos apareció Maxi Silvera para meter un tremendo cabezazo y desatar el desahogo de todo el pueblo tricolor. Tres puntos fundamentales para cortar la mala racha y empezar a sumar confianza.

El panorama y lo que se viene: Copa y clásico

Si bien el triunfo sirve para trabajar con tranquilidad, el funcionamiento deja varias incógnitas abiertas. Este plantel necesita incorporar jerarquía urgente —fundamentalmente en los extremos y en los laterales— antes de que sea tarde.

La agenda no da respiro:

Jueves: Debut en la Copa Uruguay, buscando arrancar con el pie derecho en un torneo que todavía no está en las vitrinas del club.

Domingo: El clásico de visita, un partido aparte donde habrá que corregir errores y jugarlo con el cuchillo entre los dientes.

Queda mucho por laburar y ajustar, pero con el arco en cero y la victoria en el bolsillo, siempre es más fácil corregir. 🇫🇷

Por: Carolina Marmion